viernes 25 de abril de 3000


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A modo de introducción:


Despectivamente se dice, “este ha visto el mundo por un agujero”, y yo me pregunto ¿quién no ha visto el mundo desde su agujero?.

Dijo el sabio:

Sin salir de la propia casa,

Se conoce el mundo.

Sin mirar por la ventana,

Se conoce el Tao del cielo.

Cuanto más lejos se va,

Menos se sabe.

Por eso el sabio conoce sin viajar,

Distingue las cosas sin mirar,

Realiza su obra sin actuar.

El sabio no busca tan solo viajar por los libros en busca del conocimiento, esto le da saber pero no profundidad psicológica; esta profundidad es la única que nos permitirá dejar de ver en mundo por un agujero, el de nuestro yo, y como el sabio, nos permitirá conocer el mundo sin necesidad ni tan siquiera, de mirar por la ventana.

Dice Lao Tse también en su famoso libro:

Quien posee la rectitud superior actúa,

Pero no pretende alcanzar fin alguno,

También dijo otro sabio: “actúa como un buda hasta que lo seas”. Me quedo con la frase de Lao Tse y actúo espontáneamente en aquello mi corazón me lleva. Cuando el acto es recto, la consecuencia es rectitud ¿Qué más buscar?.

No busco nada. Lo que escribo aquí, entiéndelo como la canción que emana de mi ser.

Vivo aislado, y feliz por ello, pero no estoy muerto. Quiero comunicarme contigo, espontáneamente, sin objetivo. Lo normal es que nos relacionemos los afines, y quizá actuar. Pero sin mesianismo alguno. Ya he pasado por la fase esquizofrénica, en que yo solito..., pretendía transformar el mundo... Ya no soy discípulo del Quijote.

Me duele el mundo como al que más. He juntado estas palabras que puedes leer a continuación.

Si te decantas por Eros, eres de los míos. Seas de derechas o de izquierdas; varón o mujer; ateo o creyente, en fin, seas quien seas.

Los Cuervos de Thánatos.

Dicen que los cuervos huelen la muerte.

Thánatos despliega sus negras sombras sobre nuestro planeta.

Olemos a muerte, estamos enfermos.

Kósmicos cuervos acuden a bandadas.

A posarse sobre las ramas secas de la indiferencia.

¿Se disputarán nuestros despojos?.

Solo poniendo nuestro peso moribundo.

En el platillo de Eros, de la Vida.

Espantaremos los cuervos de Thánatos.

La balanza, podemos moverla hacia la vida.

Depende de nosotros. “¿Quién es el rey de la creación...?”.

También en el banquete de los ricos.

Hoy, aparece sonriente la calavera.

Vida para todos, o muerte para todos.

Sabio es el Kosmos, que castiga sin manos.

No pueden comprar los ricos.

Otra Tierra para sus hijos.

Los huesos del faraón, no han revivido.

Sabia es la vida, y sabia es la muerte.

La vida y la muerte, castigan sin manos.

Es justa, nos iguala a todos.

La planta brota con un impulso de vida.

Y nosotros la pisamos.

Hemos sido taladores.

Que Thánatos se nos lleve.

Los tiernos niños, serán jardineros.

¡Que bárbaros, eran sus abuelos!

¡Qué razón tenia, el noble indio.!

Solo después que el ultimo árbol haya sido cortado.

Solo después que el ultimo río haya sido envenenado.

Solo después que el ultimo pez haya sido pescado.

Solo entonces descubrirás, que el dinero no se puede comer.

Como el rey Midas.

¡Todos¡ deberemos cambiar el oro, por vida.

Bañándonos en el río Pactolo.

Los capitanes borrachos, que nos llevan al infierno.

La nausea, la pretenden universal.

Solos con su vomito. Tirados en la acera, de la calle Progreso.

Deberán quedar. Rumiando como es, han “caído en el arrollo”.

¿Dónde están, los bodhisattvas?.

Apareced, hermanos.

Construyamos la belleza.

El remolino nos traga.

Vosotros tenéis poder.

Serenad los volcanes.

Serenad los “rugientes cuarenta”.

El viento del desierto.

Sosegad, el convulso mundo. Serenad el torbellino.

Airada y furiosa la Pachamama tiembla, paradla por compasión.

Haced, que la Luna, proyecte majestuosa su reflejo.

En el sereno estanque.

Haced posible un mundo, donde la madre amamante a su hijo.

En paz.

¿Qué universo paralelo, es el infierno?.

Si no es la realidad que vivimos.

Nos ahogan en su vomito.

Los capitanes borrachos.

Aliados de la muerte.

Hacen hediondo el mundo.

A un tormento de agonía. Pugnan por arrojarnos.

Sirven al dios Thánatos.

Los cuervos se lo agradecen. ¡Qué gran festín!.

Hazte, esta pregunta.

¿Dónde descargas tu peso?.

De la balanza. ¿Qué platillo es el tuyo.?

¿Qué pone su letrero?.

Pone Vida o pone Muerte.

¿A que dios sirves?.

A Eros... o a Thánatos...

Mano Negra

miércoles 23 de abril de 3000

HAY ESPERANZA

Para ti, de un heterodoxo religioso.


“O tu o yo jugamos al escondite, Señor, o la voz con que te llamo, es tu voz”.

Antonio Machado

El sufí Ibn al-Fârid en la Tâiyya:

“Nosotros dos no somos más que un solo adorador que, frente al estado de unión, se inclina en cada inclinación ante su propia esencia.”

Otro sufí. Se trata de Al Hallâj. Tiene escrito:

" Yo he visto a mi Señor por el ojo del corazón

Yo dije: ¿Quién eres tú?

El me respondió: Tú"

Vemos tan solo, lo que somos capaces de ver, donde uno se extasía otro puede quedar indiferente y aquello que para algunos es revelador, para otros puede ser escandaloso.

Algo que no produzca indiferencia despierta automáticamente los pors y los contras.

Consciente de esto, quiero manifestar lo que considero es verdad, ¿lo será para ti?.

Si no creyera en mi verdad, mejor seria no escribir nada.

Al creyente de las religiones del libro, le digo: Profundizando en la capa exotérica de tu misma religión, encuentras lo esotérico. Entonces podrás desechar lo exotérico, como cáscara inservible.

Hubo un clérigo que no quiso mirar por el telescopio de Galileo. Yo te invito a que mires por el mío...

El Gran Misterio:

Dios es como el sol que sale para todos, y todos participamos de su energía, somos polvo, agua y sol que anima el polvo y el agua. Buscar a Dios fuera de nosotros es como buscar un elefante perdido, montados en el propio elefante; como buscar el sol, cuando nosotros mismos somos sol.

Si Dios es nuestro inicial origen, la esencia desde la que brotamos, atribuirle un TU a Dios, es la causa primera del extravío espiritual. Nuestro error estriba en no considerarnos sustancia de Dios.

Es una invención nuestra llamar a Dios, Padre, y considerarnos sus hijos, esa es la historia del Dios antropomórfico ideado por nosotros, Padre e hijo todo es Uno. Es el -yo- ficticio, el que se diferencia universalmente de todo, de Dios también.

Cada uno de nosotros somos manifestación de esa Energía Kósmica que nos da nuestro genio y que nos hace ser capaces de maravillas científicas, artísticas etc. Es el ficticio ego, el que nos lleva al infierno interior y a muchos nos convierte en demonios.

Nuestro organismo contiene energía oculta, esto es evidente ya que incesantemente vemos surgir en nosotros fuerzas que nos mueven, que nos hacen pensar y actuar. Existe pues una fuente de energía que contiene una fuerza vital potencial en estado latente, inmóvil e invisible, se manifiesta en nuestra persona individual, pero debe ser considerada universal, porque de esta fuerza participa todo lo existente. Nuestra individualidad es solo una manifestación de esta fuerza. Luego mi Principio, es el Principio del Universo; corresponde a lo que el Zen llama la Mente Kósmica o el Inconsciente, y corresponde a lo que otros, llaman Dios.

La meta más alta de la espiritualidad estriba en morar en nuestro origen, sorteando las trampas del ego, ese origen que también podemos llamar Dios. Luego, como somos parte de Dios, hemos de buscarlo en nosotros mismos, pugnando contra nuestro egoico manto de ignorancia, porque Dios o Energía Kósmica somos antes de nacer, somos cuando existimos y somos después de morir. El ego nos tiende la trampa que hace nos consideremos un yo separado, un centro del universo ficticio, en lucha siempre con la irremisible muerte.

El bebé, no tiene ego, de adultos lo tenemos. Igual que no se porqué estoy vivo, no se porque hemos de tener ego que nos hace egoístas, es así, y nos ha de bastar. (¿Cuantas preguntas no le haríamos a Dios?). Se la manera de trascender nuestro ego, fuente de todos nuestros espejismos y sufrimientos, volviendo al origen-Dios, desde después del ego. Cuando trascendemos este ego, nos encontramos con Dios, con nuestra sustancia sin espejismos.

Aunque pocos, aún hay en Occidente quien busca la religión nuestra, la cristiana. Que es solo un placebo paliativo a nuestro inherente sufrimiento; y es porque el cristianismo superficial o exotérico, basado en el mito, el sacramento y el dogma; que proporciona significado y sosiego al yo separado y ficticio, se impuso antaño a la espiritualidad profunda o transformadora que busca trascender el yo separado en un estado de conciencia de unidad no-dual que se encuentra más allá del ego. La que realmente nos hace superar el sufrimiento que conlleva vivir dentro de los limites de este ego.Después, la religión se hizo en general inaceptable para el –yo racional-. Y es la causa de la implícita gran apostasía de nuestras sociedades.

Ahora no tenemos paliativo a nuestro sufrir, tenemos psiquiatra... Pero debería alegrarnos saber que hay esperanza para nuestro sufrir en la tierra. Existe un camino espiritual que es, el camino, y que nos hace neutralizar el sufrimiento, sea el que sea. A condición nos hayamos transformado previamente siguiendo ese camino.

Necesitamos la espiritualidad que nos transforme, y con esta, podremos prescindir del Prozac...

(Hay que aclarar, que el camino místico es muy largo hasta conseguir la realización plena. Cuando se parte desde la religión, católica o musulmana, por ejemplo; el santo o el sufí buscan identificarse con un Dios exterior a ellos, es el nivel espiritual Sutil. Después de este nivel existen otros más auténticos.

Nadie se imagina a Jesús, como un mero santo. Porque creo fue más que santo.

Si partimos desde una laicidad areligiosa, podemos apuntar directamente a la meta ultima, aunque según desde donde partamos, tengamos que pasar también, por la etapa Sutil, y proseguir hasta la insuperable meta final.)

El manto de ignorancia:

La razón la tenemos gracias a Dios ¿o no?. La razón nos trajo el Renacimiento, la Ilustración y el modernismo. Nos trajo progreso entreverado de miserias, pero el ojo de Dios que miraba vio que era bueno, y la mano de Dios impulsaba e impulsa nuestra marcha evolutiva de la conciencia. Le pese a quien le pese...

La razón nos permitió zafarnos del Dios Tu que lo habían hecho además, esclavizante, si alguna vez no lo fue.

(La fe en Dios nos transforma interiormente cuando aceptamos su voluntad; que es tanto como aceptar la realidad, sea esta la que sea, anteponiendo esta realidad a nuestro mar de deseos. Los insaciables deseos de nuestra mente, pierden su fuerza, y somos capaces entonces de vivir con toda intensidad el –ahora- y el –aquí- y en contacto con nuestra fuente, con Dios. Es positiva la fe pura. Pero esta fe se encorseta en la religión, y esta religión lo que hace es reforzar el ,yo, el ego, la mente pensante. Por ejemplo, el ego teme la muerte; la religión ofrece un hipotético más allá, con “ríos de leche y miel”. Se le impone a la razón un tipo de “fe” que es credulidad. Esta credulidad consuela al ego frente a la muerte. La espiritualidad que nos transforma, hace que no temamos la muerte.

-Si- a la fe –no- a engañarnos con la credulidad religiosa.)

El clero, fiel guardián de una ortodoxia inaceptable desde la razón y que pervierte la fe en Dios pura y sin condicionar; y propugnador de un buenismo sumiso al poder político de turno. Para preservar su función unida a este poder político, suprimió en general todo brote de autentica espiritualidad. A Dios se llegaba con los sacramentos falso, se llegaba y se llega, únicamente por la vía mística. (Creo no obstante que la vía sacramental tiene algo bueno para el ferviente creyente, a pesar de no ser transformativa, será paliativa, algo es algo..., pero la fe que se asienta en lo racional, se aleja de lo religioso entendido como dogma de fe ). Han sido los herejes en general los que estaban en lo cierto, muchos quemados en la hoguera, se merecen veneración. Esto antes no se podía decir sin ser declarado proscrito, pero hoy si. Un avance de la libertad gracias a la democracia laica . ¿Qué concepto de libertad? Tenia el clero.

Suprimida prácticamente la autentica espiritualidad el hombre ilustrado, no la encontró, y se limitó a apostatar de una religión basada en el Dios Tu fraguada en la etapa prerracional de nuestras sociedades occidentales.

Pero es que además de desenmascarar a la religión, fuimos más allá, caímos en el reduccionismo materialista, en el desprecio de todo lo subjetivo.

(Leonardo Boff, escribía recientemente:

“Necesitamos rescatar una dimensión profundamente descuidada de la modernidad.

Esta se construyo sobre la razón analítica e instrumental, la tecnociencia, que buscaba, como método, el distanciamiento mas estricto posible entre sujeto y objeto. Todo lo que venia del sujeto como emociones, afectos, sensibilidad, en una palabra, el pathos, oscurecía el mirar analítico sobre el objeto.

Tales dimensiones debían ser puestas bajo sospecha, ser controladas y hasta reprimidas.”)

Por ejemplo, el cerebro localizable, tiene mundos inmateriales, que se traducen en mundos materiales. Pensemos en un ingeniero, o un artista plástico. Esta perfectamente interrelacionado lo subjetivo con lo objetivo. De lo que obviamente se deduce que lo subjetivo “tiene peso” científico y real. Por ejemplo, a nadie se le ocurre despreciar las matemáticas como subjetivas, y son subjetivas. Lo subjetivo es parte irrenunciable de la realidad.

Despreciando todo lo subjetivo, echamos por la borda la autentica espiritualidad, junto con el Dios mítico.

Tenemos la errónea creencia de considerar la etapa evolutiva humana de la razón, como la ultima posible . Pero hay quien sabe que existen estadios evolutivos transracionales.

El misticismo, bien entendido, es el procedimiento que nos permite ir más allá de lo meramente racional y de esta manera hacemos el manto de ignorancia que nos vela la faz de Dios, más tenue.

Existe Dios, y además es evidente, pero solamente entendido como Principio Conciliatorio entre “dios” y “diablo”, entre el bien y el mal relativos entre las fuerzas opuestas y complementarias del Yin y el Yang. Pero a este Dios “postmoderno”, que es al mismo que accedían los ancestrales chamanes o los santos católicos del medievo o los sufis musulmanes. Solo lo podemos hallar, más allá de la razón.

El poeta sufi, Rumi, decía, al respecto de hallar a Dios: “no vemos sino el reflejo del sol detrás del velo”.

Lo podemos entender: si Dios está entre el Si y el No, no lo podemos hallar situándonos en el mero Si o el mero No. En cualquier caso estará situado más allá de cualquier punto neutro que consigamos razonando. Nuestro intelecto es un fenómeno de la fuente que llamaremos Dios, y no somos capaces de deducir más que a trabes del Si o del No; llegamos con el intelecto, hasta donde llega el dualismo. Dios o El Principio Conciliatorio está situado en el vértice superior de un triangulo cuyos vértices inferiores o de la base en uno esta el Si y en otro el No, nosotros con el intelecto no nos movemos de la base. Luego, si la razón dualista no puede atrapar a Dios, será transracionalmente, con algo más que nuestra “común” racionalidad, como conoceremos a Dios, y tenemos capacidad para ello. Lo saben las diferentes tradiciones místico-espirituales del mundo.

La teología aplicada al conocimiento de Dios, es un ejercicio perfectamente inútil. Como digo, a Dios no lo podemos aprehender con el intelecto, luego, ¿qué hace la teología?. Más que inventarse a Dios. Hay infinitas interpretaciones de Dios, todas parciales o relativas. ¿Con que derecho? Se difunden e incluso se imponen como absolutamente verdaderas y únicas...

El teólogo da vueltas en un laberinto, y si encuentra el centro de este laberinto es para descubrir que está, no en el final, sino en el principio, que si quiere realmente conocer a Dios, debe comenzar por hacerse un iniciado primer paso para llegar a la realización plena que es cuando conocerá a Dios.

Lo siento por los teólogos, pero creo que son vendedores de humo, y humo opiáceo, no digamos ya los sacerdotes.

Podría ser un pasatiempo para aburridos ociosos, el hablar del Misterio, pero se pretende influir en las conciencias y eso es un juego peligroso.

Mientras la cruda realidad nos asedia cada día, mientras nos debatimos en un mar de sufrimiento, los sacerdotes y no menos los teólogos, nos ofrecen paliativos “paños calientes”, que son además inaceptables para el hombre de hoy. Pero existe una herramienta para transformar nuestro interior. De esta herramienta, no saben, no hablan, y esta herramienta a que me refiero es la única que realmente nos puede transformar nuestro infierno interior en paraíso. Si, me refiero a la meditación y al silencio de los místicos.

Creo que la única función útil de los teólogos es desemmascarar el mito y la magia de la religión. Pero hay que ofrecer alternativa espiritual..., al cojo no le podemos quitar la muleta, sin más.... El teólogo que es critico con la religión, y ofrece alternativa valida, se convierte automáticamente en científico del espíritu.

Y los “ministros de Dios” que mantenemos..., también nos podrían ser útiles a la gran mayoría social; bastaría que se hiciesen auténticos y científicos maestros del espíritu. Que se hicieran profesionales competentes...

En las religiones del libro, el judaísmo, cristianismo e Islam, existe una tradición soterrada, esotérica. El científico del espíritu puede invertir el orden de importancia de estas tradiciones espirituales, y remarcar en todo su valor la parte postergada; la esotérica o mística.

Se me dirá que yo también hago teología, creo que mas bien hago antiteología, en cualquier caso, comunico mi verdad.

Dios es una mariposa viva, en infinidad de libros... lo que tenemos es una mariposa pinchada. Tenemos una visión estática de Dios, y a Dios no lo concibo más que fluyendo con la vida. Dios para nosotros está aquí, en el siglo XXI... Silenciando nuestra mente, Dios se nos revela a nosotros directamente. Y con esa gracia de Dios viva en nuestro interior quien la experimenta es capaz entonces de amar al prójimo como a si mismo.

Aún siendo acertada, una teoría de Dios que ignore la practica mística, es estéril, entonces deja de ser acertada...

La practica mística nos hace realmente capaces para la lucha que transforma el mundo, la que nos aleja del hombre de Cromagnon, y la que nos permite insuflar lucidez al colectivo humano. Base de cualquier tipo de revolución.

A Dios lo encontramos más allá de la razón, y esta razón permanece siempre operativa. Nunca entrará en conflicto una etapa transracional con la razón. Si esta etapa es prerracional si..., porque entonces no comprenderá argumentos que sean racionales.

La ciencia empírica occidental está hoy descubriendo la vía mística. En los laboratorios han llegado a base de dividir la materia, a encontrarse con el vacío, que me gusta denominar El Gran Misterio.

Descubrimos El Gran Misterio en el laboratorio estudiando la materia, y no somos capaces de encontrarlo estudiándonos nosotros mismos, así nos va...

Las monumentales catedrales que jalonan todo el Occidente, son construcciones en honor del Dios Tu, monumentos a la estupidez humana, o al menos, a una etapa de turbia razón humana, que hoy afortunadamente es más clara. Pero son reconvertibles... estos templos y catedrales..., que son de todos nuestros antepasados, son piedras que están regadas con el sudor y la sangre obrera.

Ya para resumir diré tan solo, que para mi esta claro:

Ni materialismo ni religión. Misticismo científico.

Dios está en tu interior, descúbrelo, hay maneras.

Entonces serás realmente feliz, donde antes sufrías.


Al Respecto de Jesús:

¡Por los clavos de Cristo!. ¡Disputémoselo a los mercaderes!

Alguien dijo “hay muchos mundos, todos están en este”. Cabemos todos en el mundo, y el mundo es poliédrico, con muchas muchas caras; una de ellas es la religiosa que no hay porque perseguirla, es legitima pero según y como.

Conviene hacer algunas matizaciones: ¿Estamos de acuerdo con la Declaración Universal de Derechos Humanos?. Si; pues las religiones, unas más y otras menos, los transgreden.

Nunca fue legitimo ultrajar la dignidad humana, pero hoy día menos, y es-una-exigencia-ética el denunciarlo. Por el bien del pueblo.

¿Derechos Humanos? ¿o religión?. Creo que Derechos Humanos. Luego es la religión la que debe adaptarse a lo más constructivo que ha logrado desarrollar la sociedad civil, y que es un logro-proyecto del espíritu humano sin etiquetas religiosas. Además, la religión, al no ser valida para todos, es obvio que no tiene autoridad alguna sobre quien no reconoce el “magisterio” del clero.

Los jerarcas de la Iglesia que conozco, la Católica, pretenden aún imponérsenos –a todos- “con calzador”, se oponen a la ley democrática, quieren imponer su ley. Es un esfuerzo inútil por su parte, porque el paradigma mítico donde se asienta todo el cristianismo, en Occidente, en términos generales se ha superado.

Nuestro paradigma racional tiene como fundamento el paradigma mítico inmediatamente anterior, feudo por siglos del cristianismo. En cierta manera nos ha condicionado la religión cristiana; aunque pensemos libremente tenemos un sedimento religioso en nuestra mente cultural. Y nada más... Para la inmensa mayoría de occidentales el cristianismo tal como se presenta, hoy no nos vale. Aún teniendo una carencia de guía espiritual, no nos vale la eucaristía por ejemplo, a los hombres y mujeres de hoy.

Se me dirá que hay bautizos, que los niños hacen la comunión, que hay “bodas con cura”, así como enterramientos. -Es pura inercia de siglos-. “Al cadáver del varón, le sigue creciendo la barba...”. Es normal y es cierto, que existe un sector social minoritario y decreciente..., para quien los postulados religiosos le son validos. A estos les digo: primero es la ley de todos, después la suya.

Si alguien pretendiese que creyésemos en las deidades que teníamos cuando cazábamos y nos matábamos con arcos y flechas, pensaríamos ¿que...?. Pues aún pretenden los “ministros de Dios”, que creamos en el Dios medieval interpretado por ellos, continuación este, del primigenio Dios egipcio. “Se les ha parado el reloj...”.

Otra cosa es Jesús. Encuentro muy considerables diferencias entre el maestro espiritual que creo fue Jesús y el denominado cristianismo.

“Y si Cristo no hubiese resucitado,

nuestra predicación no tendría objeto,

y hasta resultaría que nosotros somos

Falsos testigos de Dios, porque hemos

Dado testimonio en contra de Dios

Diciendo que ha resucitado a Cristo,

Cuando, de hecho, no lo había

resucitado.”

San Pablo, 1.ª Epístola a los Corintios (15, 14-15)

A nivel personal, debo decir que sencillamente me resulta increíble que Jesús resucitara al tercer día de entre los muertos. Admitir la resurrección del maestro nos lleva a la religión mítica prerracional. Pero no admitir los postulados religiosos, no significa no venerar al maestro Jesús.

Para muchos aún no está suficientemente claro:

Negar la religión, no significa carecer de espiritualidad. Todos somos espirituales, en mayor o menor medida.

Para mi, Jesús es un maestro espiritual, y como tal patrimonio de la humanidad. Y como deseo desarrollar mi espiritualidad, venero y aprendo de todos los maestros espirituales inmortales, y personalmente todos los considero míos, a la par que de todos.

Respecto a las religiones del libro, coincido y discrepo al mismo tiempo. Si a lo esotérico, no a lo meramente exotérico.

De entre el fárrago de mitificación falsa, me alegraría que pudiera aparecer el Jesús histórico real. Creo que lamentablemente solo podremos saber del maestro, (salvo sorpresa de la arqueología), leyendo entre líneas a trabes del mito.

Al decir del historiador de las religiones, E. Roizton Pike, “los persas y los egipcios, los fenicios y los sirios, los griegos y los romanos, los mejicanos y los peruanos, los hindúes y otros pueblos; celebraban en aquel día el parto de la reina de los cielos, la virgen celestial y el nacimiento de su hijo, del dios Solar, Dionisos o Baco, Mitra o Apolo, Zoroastro u Horus, etc..

Todos ellos llamados “El Salvador” y nacidos de una virgen entre el 20 y el 25 de diciembre.”

Existen narraciones que presentan hasta al Buda, nacido ese mismo día del solsticio de invierno y no concebido sexualmente aunque su madre fuera casada.

Deduzco que en el budismo predominó la enseñanza real del maestro a pesar de intentos contaminantes del mito. Lamentablemente esto no ocurrió con Jesús.

Creo, a mi modesto entender, que de Jesús tenemos sabias parábolas adobadas de mito, cuando no es mito tan solo, sin que Jesús hubiese dicho, esta boca es mía.

El ex sacerdote, teólogo especialista en textos bíblicos y egipcios, Llogari Pujol, nos cuenta que. A Jesús se le atribuyen las enseñanzas y los rasgos característicos del faraón, que la idea del niño dios nació 3000 años antes de Cristo...

“Ya 3000 años a.C. el faraón era considerado hijo de dios: como luego Jesús. El faraón era a la vez humano y divino: como luego Jesús. Su concepción le era anunciada a la madre; como luego la de Jesús... el faraón resucita: como luego Jesús. El faraón asciende a los cielos: como Jesús...”

“La teogamia (matrimonio divino) viene de Egipto: dios engendra en una reina al nuevo faraón. Y hay un texto egipcio (en demotico) del año 550 a.C. “el cuento de Satmi” que relata esto: “la sombra de dios se apareció a Mahitusket y le anunció: Tendrás un hijo y se llamará Si-Osiris.”

Esto y mucho, mucho más, nos cuenta este estudioso especialista.

En torno al “Padre nuestro” dice.

“Esa oración se encuentra en un texto egipcio; del año 1000 a. C.! Conocido como “Oración del ciego”. Y en ese mismo texto están, también, las que luego serán las Bienaventuranzas de Jesús.”

Esto que traigo aquí es de una entrevista que se le hizo. En esta entrevista decía.

“Óigame: toda la teología del Antiguo Egipto asomará luego en Jesús.”

Sin citar nada más para no extenderme, quiero decir, que también existen “espeluznantes” y desestabilizadoras coincidencias entre el cristianismo y el mitraismo comparados...

Si ponemos el énfasis en imitar al maestro Jesús. Partiremos de la base este tenia una altura espiritual, única tan solo en las personas realizadas, en las que Dios y la persona son Uno. Luego para desarrollar nuestro genio personal, para realizarnos nosotros como los maestros, el camino no es el sacramento religioso, es imitar lo que sabemos que hicieron para alcanzar la realización plena. De Jesús sabemos muy poco fiable, quizá ya naciese realizado. O quizá aprendiera en la India o Egipto, como hay quien aventura. (¿Puestos a suponer...?). Pero si sabemos que hizo el Buda, e infinidad de maestros más, para llegar a la máxima realización de que somos capaces los humanos. Que cada cual saque conclusiones...

¿ Por que, no va a ser posible?. Venerar a Jesús, al maestro. He intentar igualarle practicando meditación. O practicar lo que los monjes cristianos llevan milenios practicando, que es lo realmente importante.

¿No es un maestro Jesús?. ¿Qué intenta siempre el discípulo?.

Hora es de que interpretemos bien a Jesús. Fue un hombre-Dios, pero un hombre, no un dios mitológico. No existen evidencias en todo el mundo, de que algún humano haya superado la realización de Jesús o la del Buda, pero si podemos desarrollar en principio nuestro peculiar genio individual, hasta las mismísimas metas que alcanzara Jesús o el Buda.

Los seguidores de Jesús:

La historia primitiva de la Iglesia estuvo dominada por los gnósticos, y estos hacían distinción entre las personas, ellos se consideraban “pneumaticos” “aquellos en los que el espíritu esta vivo”. Afirmaban que el hombre se salva o se realiza, no por la fe en Jesús tan solo, sino por un esfuerzo personal de purificación cognoscitiva. (Justo lo que estoy defendiendo dos milenios después. Tenemos en Occidente un secular estancamiento espiritual, ¿de quien es la culpa...?).

Los pneumaticos tenían una experiencia directa de la espiritualidad, buscaban la misma conciencia que tuvo Jesús. Lo cierto en cualquier caso, y a pesar de posibles errores; es que se trataba de personas que experimentaban el Espíritu de un modo muy vivo, muy directo y muy inmediato.

Al cabo de varios cientos de años, la experiencia acabó viéndose sustituida por una serie de creencias. Los pneumaticos y los profetas no podían ser controlados y por este motivo la Iglesia fue transformándose lentamente en la ekklesia, la asamblea gobernada por el obispo local, el detentador del “dogma correcto”. A partir de entonces, la Iglesia dejó de ser la asamblea de los realizados y se convirtió en la asamblea de los obispos.

La espiritualidad quedó finalmente ligada a la oficina legal de la Iglesia. Entonces fue cuando el sacerdocio pasó de las manos de las personas despiertas a los simple funcionarios.

La “salvación” ya no dependía del hecho de un despertar espiritual, sino de comulgar con los sacramentos legales.

Los únicos gestores de la “salvación” pasaron a ser los burócratas. Y fueron ellos precisamente los que acabaron prohibiendo que cualquiera pudiera tornarse uno con Dios. ¡Se acabó la historia de la Unidad!.

Desde entonces la autentica espiritualidad deparó en tabú, y no por otro motivo más que porque: la experiencia mística tiene la “mala costumbre” de no necesitar obispos ni intermediarios de ningún tipo. Si acaso necesita, es de maestros que indiquen el camino, entre los que como digo, Jesús fue, así lo creo, uno y muy destacado.

Platón, el Corpus Hermeticum, el neoplatonismo y el cristianismo místico, hablaban con toda claridad, de la posible fusión con Dios en un Uno.

Resulta ser que tenemos abandonada la concepción espiritual exacta y correcta que ya antiguamente conocimos, y que hoy muchos encontramos en el orientalismo. La concepción antigua, también procedía del Oriente, al mismo tiempo que era cristiana. “No existe nada nuevo bajo el Sol...”. Posiblemente Occidente tendría un núcleo realmente espiritual, de no ser por la venta de la Iglesia a Constantino, al poder político, en el concilio de Nicea.

Tal como dijera de los cristianos el Mahatma Gandhi: somos como cantos rodados de un río, mojados por fuera pero con el interior seco y pétreo.

Una espiritualidad superficial, solo moja la superficie del guijarro, pule las aristas, a lo sumo. Pero el núcleo. El núcleo es lo importante.

Los estúpidamente arrogantes “ministros de Dios” nos han escatimado el real camino del espíritu, el que nos posibilitaría hacernos esponjosos a Dios.

El dios o los dioses de los egipcios eran una quimera que servia como aglutinante social. El clero egipcio fue depuesto cuando la Ilustración, ya no servia. Hoy, son momias de otro tiempo, los que pretenden poner palos a la rueda del progreso, y a la libertad del espíritu. “Raza de víboras” y “sepulcros blanqueados”¿os suena?. Pues la casta del clero egipcio o también los fariseos, inusitadamente la tenemos aún entre nosotros, son los que hoy manipulan turbiamente el mensaje de Jesús, y se dicen representantes de Dios.

Se merece Jesús, se vele por su buen nombre. No me es indiferente Jesús. Este es el motivo, entre otros, por el que escribo.

Hora es, por nuestro bien, que valoremos mas, la mariposa viva y libre, que la pinchada..., “la letra mata”.

La Verdad eterna no varia, varia nuestra interpretación de ella. La mariposa sigue viva para que la contemplemos con nuestros ojos de hoy. Y la visión de hoy es más clara que la de ayer.

El relativismo efectivamente se da, porque hay un erial donde debería haber un vergel de auténticos interpretes actuales de la Verdad eterna. ¿ De quien es la culpa...?.

La Iglesia romana ha hecho más mal que bien, en su historia. El desierto espiritual actual en Occidente, cabe imputárselo sin atenuante alguno; hora es de que los gritos desgarrados de los quemados en la hoguera, ahoguen las torpes voces en su “magisterio”. Nos desvió del camino, nos hemos percatado de ello, pero el gran publico aún no ha encontrado el verdadero.

Necesitamos imperiosamente la autentica espiritualidad como guía, en nuestro cada vez más sofisticado mundo.

La autentica espiritualidad es científica, no dogmática. Con el tiempo seremos todos “confesionales”, porque lo seremos; no de religión alguna, sino de la ciencia amplia (ciencia amplia, según Ken Wilber) que contempla e incluye lo subjetivo u espiritual. Entonces podrá haber una ética “esperanto”, universal, porque habrá una directriz espiritual valida universalmente. La autentica ciencia amplia es la autentica realidad, no hará falta creer, porque nos basaremos en evidencias, tanto espirituales como materiales. Y entonces quien no sea científico, será un bárbaro o ignorante realmente, porque la ciencia habrá superado su reduccionista cientificismo materialista.

Como seremos científicos en su más amplia expresión, las religiones sufrirán una “purga” donde se depure que de falso y que de verdadero tienen.

Ya no tendrán el cómodo materialismo, enfrente, las religiones. No será –no Dios- contra –Dios-. Tendrán la espiritualidad científica. La que luchará, no contra Dios, sino contra una manera incorrecta de aproximarnos al Gran Misterio, o Dios. Mirando por la salud psicológica del pueblo, la religión tendrá que rendir cuentas de lo que enseña; que vierte en las tiernas mentes de los niños.

Jesús será disputado a la religión, Dios será disputado también. No me cabe duda. Este camino más pronto o mas tarde lo habremos de transitar, y podremos llegar a Dios, sin pasar por la puerta religiosa.

El individualismo feroz e insolidario, dará paso a la filosofia integral que nos concibe como irremisiblemente interrelacionados, como cuerpo social. Y que contempla los valores humano-espirituales.

Podremos pensar en un ORDEN NUEVO donde todos encontremos acomodo en una ciencia amplia como directriz primordial y vertebradora de todo tipo de vida y en el orbe entero. Donde desde el hombre más primitivo hasta el más evolucionado esté hermanado y vinculado a un tronco común filosofico. No habrá imposición, habrá establecimiento, no habrá exclusión ni violencia, habrá integración y comprensión del oponente, que haga posible esta integración. Estará establecida la Real Verdad y de ella todos participamos parcialmente, nadie, salvo un buda como, por ejemplo, pudo ser Jesús, tiene la verdad al 100%. Pero como estará establecido lo real, significa que estará establecido lo sano; ya no habrá excusa para ser otra cosa más que hombres sanos integralmente, el disidente será el errado, el antisistema no podrá ser mas que un Satan.

Con la Ciencia Amplia podremos ser formidables, y disponernos a viajar por las estrellas, después de poner orden en la tierra.

Hoy lo que tenemos es una magna y apasionante tarea por delante, entre otras cosas, faltan “cantidades industriales” de “profetas del Libre Espíritu”.

¿Malograremos finalmente, nuestro glorioso destino?.

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No os confundáis

El crucificado, está en mi corazón.

Si, tengo una creencia, creo que:

¡Los clavos de Cristo, son nuestra maldición

Hasta que aprendamos a desclavar...!

Mano Negra

P.D.

Luigi Lombardi Vallauri en su libro de ensayo “Negra Luz”, rigurosa deconstrucción del catolicismo, nos dice: “El globo es grande, el alfiler es pequeño...”

La Verdad tiene una afilada punta diamantina... (esto es mío).

lunes 31 de diciembre de 2998

EL CUENTO FELIZ, PERO INCONCLUSO

Erase una vez una isla, en medio del océano sideral, llamada Tierra.En ella vivían unos seres llamados, humanos, descendientes de otros más peludos y feos llamados monos.

Estos descendientes de los monos, y de los animales en general, se creían muy inteligentes, y lo eran comparándolos con estos animales de donde procedían, pero tenían mucho mucho que evolucionar para llegar de forma general, a aquello ellos mismos denominaban , sabiduría. Es decir hasta ser sabios todos.

Eran medio fieras, se comían animales igual que comían vegetales, estaban muy bien adaptados para resistir las inclemencias del clima de la isla, gracias a que habían desarrollado multitud de útiles simples y complejos con los que se procuraban el abrigo y también el alimento necesarios y propios de su condición y vida.

Ocurría que igual que mataban animales o los criaban domesticados para comérselos, igual se mataban entre ellos cuando surgían conflictos que no querían o no sabían resolver de otra manera.

Entonces luchaban y quien vencía, promulgaba leyes de obligado cumplimiento y se convertía en dueño y señor de la vida y propiedades del vencido. El vencido se podía contentar con salvar la vida, aunque fuese convertido en un esclavo.

Los sometedores llegaron a “unificar criterios” y se centraron en mantener a los sometidos sujetos con cadenas cada vez más pesadas.

Los sometedores depararon en una clase privilegiada y los sometidos en una clase explotada.

Los sometedores no tenían más misión que mantener sus privilegios. Estaban ociosos pero temerosos siempre de una posible rebelión que les costase la cabeza.

Entonces crearon lo que se ha venido a llamar – estructuras de poder-. Crearon un ejercito cuyos efectivos humanos procedían de los sometidos. Los que mataban y morían y de los sometedores los mandos que los dirigían a matar o morir.

Ya no tenían ni que trabajar, ni luchar para mantenerse en su situación privilegiada, negocio redondo. Se valían de los mismos sometidos para someter a los demás. Pero las estructuras de poder las “perfeccionaron” hasta limites increíbles, además dilapidaban a capricho el fruto del trabajo de los sometidos, y a capricho utilizaban el ejercito, movidos por cuestiones personales incluso.

Tanto sometedores como sometidos decían creer en un supuesto ente al que le daban el nombre de Dios. Este era visto como un “cajón de sastre” recurrente para todo, desde tropelías hasta explicaciones para lo que no encontraban explicación.

Precisamente a causa de la versatilidad de la idea de Dios, se les ocurrió a los sometedores utilizar también esta idea de Dios, en su favor, y crearon una casta subsidiaria de ellos que, como no, también sacaban del pueblo sometido. Los fieles servidores a la mano de la que comían, ponían en boca de Dios todo lo que les interesaba a los sometedores.

Instaban a los sometidos a aguantar la desigual ley imperante con vistas a un premio en un hipotético –más allá-.Los engañaban con Dios y los aterrorizaban con el infierno.

Cogió mucha autonomía y poder esta casta, siempre (salvo mínimas y honrosas excepciones) en la línea de los sometedores. Hasta llegaron a gobernar a veces ellos mismos. El que disentía de ellos, lo quemaban.

Al final tenían a una parte de los sometidos cada vez mayor, encargados de servir en el mantenimiento de las estructuras de poder, a medida que estas se sofisticaban. Un sometido encargado de trabajar, sudar y sufrir con el trabajo corporal manual, era el más depauperado del sistema y tenia que trabajar por siete que lo controlaban.

Aun a pesar de llegarles la idea de Dios decantada según intereses del sometedor, era en lo único que encontraban consuelo. Se refugiaban en un irreal mundo opiáceo en el que eran hijos de Dios si eran sumisos, de lo contrario eran demonios.

El sometido trabajador no podía estar más desesperado.

Tenían problemas concretos, que exigía una solución concreta e inmediata y próxima. Pero entonces aparecieron los “teóricos” que comenzaron a trabajar la “combatividad de las masas”. Aplicaron medidas generales y erróneas..., nacidas de sus cabezas pensantes, para problemas que exigían ser tratados particularmente, a partir de la realidad inmediata.

Los desesperados sometidos (no todos) se agarraron al clavo ardiendo que le ofrecían. Se convirtieron los sometidos desde su ignorancia en, creyentes, pero esta vez no del paraíso en el, mas allá, sino del paraíso que crearían ellos mismos en la Tierra.

Seguían a unas elites revolucionarias, que tenían solución para todo..., la realidad les cabía en su mente...

Los teóricos lo sabían todo... y su ideología era “científica”, y en pos de la nueva esperanza, esta vez en la material Tierra, el pueblo sometido se lanzó hasta la muerte.

Estos rebeldes se llamaban a si mismos revolucionarios, porque perseguían acabar para siempre con la condición lastimosa de trabajador sometido.

Se creían revolucionarios sinceramente y pretendían sinceramente transformar hacia la justicia, las sociedades humanas de la isla Tierra.

Muchos sometidos, trabajadores o no. Muchos en general motivados por su sed de justicia social, murieron en la lucha cruenta que se originó, con su fe intacta y con su esperanza de una sociedad justa.

Otros, se pasaron su vida luchando y jugándose esta vida. Me descubro respetuosamente ante ellos porque, aunque desde nuestra perspectiva actual aparezcan como parcialmente equivocados. Fueron una honra de la humanidad.

Eran gente generosa que no luchaban para si solamente, Luchaban para todos los sometidos. Los he conocido bien. Este que escribe disiente de ellos en los medios no en el fin, aunque siempre ha tenido y tiene una profunda afinidad con ellos.

Pero ¿qué queda?. De aquel movimiento revolucionario, que hizo temblar al mundo burgués. Me refiero a ellos en pasado, porque la cabeza del dragón está muerta, aunque la cola aun se mueva por inercia. Quien no lo vea así es porque se aferra al sueño mesiánico, porque el despertar es muy doloroso. El sueño que ha costado montañas de muertos, para nada prácticamente.

Continuará.

domingo 30 de diciembre de 2998

El cuento feliz, pero inconcluso. -2-

Prosigo.

Un significativo pensador teórico de los que proponían la revolución universal, les dijo. “la primera virtud del revolucionario es la paciencia”. Pero ellos no lo consideraron así, estaban desesperados soportando la carga del yugo.

A la consigna de – victoria ya- se entregaron a la revolución con una pasión electrizante. Esto desembocó, en enfrentamientos armados con las fuerzas que el sistema tenia para perpetuarse.

Después de miles de muertos y calamidades sin fin, pugnando porque triunfara la causa que llamaban –comunista- los sometidos consiguieron imponerse en alguna parte de la isla. Lo habían conseguido. No se habían detenido ni ante matar o morir. Habían utilizado las mismas armas que utilizaban los sometedores, se pusieron a su baja altura, se impusieron con la razón de la fuerza, aunque les asistiera la fuerza de la razón. Toda la tradición humanista del genero humano era “tradición burguesa”, no tenia importancia para ellos frente a la explotación criminal.

Pero veréis, para que lucharon de la manera que lo hicieron.

Empiezan a “trancas y barrancas” y siempre con mucho sufrimiento y estragos, a llevar a cabo su propósito de sociedad sin clases.

De lo que no les advirtió ningún pensador, de aquellos a los que seguían, es que dentro de ellos mismos tenían un enemigo peor que el enemigo al que le habían arrebatado el poder.

No contaban con que estamos hechos de la misma pasta de la que están hechos los sometedores. A saber. Somos sacos de deseos de todo tipo y con avidez por satisfacerlos. Pronto con el poder en la mano, y con las posibilidades que este da, los dirigentes de los sometidos fueron olvidando la mística solidaria comunista, y comenzaron a dar rienda suelta al bicho que nos destruye, el deseo, en general, y la implícita tiranía a que nos somete.

Se aprovechaban de su situación de poder para satisfacer sus propios deseos.

El arma que esgrimían para neutralizar al sometedor –la dictadura del proletariado- se volvió contra los sometidos triunfantes. Los dirigentes que formaban las “elites revolucionarias” se sirvieron de los mecanismos de la dictadura instaurada para volver a someterlos. El comunismo solidario deparo en una burda caricatura de lo que debía ser. Trabajaban para el estado, pero el estado era de los funcionarios no de ellos. Era una especie de -capitalismo de estado-.

No se que sistema era más cruel, si el que tenían inicialmente los sometidos o el nuevo instaurado, pero en cualquier caso distaban mucho ambos de adecuarse a las necesidades inherentes a la condición humana.

Pero además el nuevo sistema, fracasó estrepitosamente al intentar condicionar la sociedad humana real, a las teorías surgidas de cabezas pensantes.

El “análisis objetivo de la realidad” por el que se regían, era una estupidez tragicómica. Todos sus análisis estaban condenados al fracaso, partían del falso supuesto los explotados por el hecho de serlo eran los buenos, los burgueses eran los malos. Esto ultimo es cierto, pero de las filas proletarias salen tantos malos como se pueda imaginar. El egoísmo es consustancial al humano, y es así.

Al intentar imponer el comunismo, quienes primero traicionaban la mística comunista eran las elites, el pueblo no estaba mejor preparado para llevarla a cabo. Burgueses, dirigentes revolucionarios y obreros, somos sacos de deseos que provienen de nuestro ego, Al intentar satisfacerlos nos volvemos egoístas y competimos con otros egoísmos. Así somos todos explotados y explotadores.

En un sustrato como el que apunto, una mística solidaria, impuesta desde el exterior de las personas, no puede enraizar.

Las teorías pueden hacerse perfectamente lógicas en el papel, la piedra de toque es la realidad y esta es más basta que pensarse pueda.

Es muy fácil buscar culpables ahora, del estrepitoso fracaso comunista. Que un proyecto solidarista que ha costado millones de muertos, al final se haya quedado en un sueño de la razón. Ha sido un intento serio, muy serio, de redención del humano por el humano frente al avasallamiento del humano por otros humanos.

Ha sido la dolorosa experiencia que nos hace mirar al mundo del espíritu, para encontrar las causas del desastre.

Culpables somos todos. Somos criaturas del orden Kósmico, de algo mayor que nosotros mismos, olvidarlo es perecer. Nuestra razón necesita del vinculo natural, que la mantenga unida a las coordenadas del Kosmos.

La diosa razón tiene su altar en una poca materia gris, guiarnos por nosotros mismos. Por los caprichos de nuestro cerebro. Es la locura. Es elegir un camino errático, que transitamos sin brújula. Tenemos una sombra donde escondemos todo lo oscuro que hay en nosotros, pero esta sombra de la que pretendemos olvidarnos, haciéndola subconsciente, nos empaña la lucidez de nuestra razón, además, la razón, aún siendo lucida, siempre nos dará soluciones relativas y parciales.

Continuará.

sábado 29 de diciembre de 2998

El cuento feliz pero inconcluso -3-

Prosigo.

Seguían habiendo sometidos y sometedores.

Había nostálgicos de las ideas que habían hecho apasionarse a millones de seres, pero en términos generales, ya nadie en la isla movía un dedo para ponerlas en practica. Se había perdido la fe en sus postulados. La duda y la desconfianza había minado la revolución proletaria.

Seguía habiendo cruel explotación del humano por el humano. El progreso tecnológico y científico se había desarrollado espectacularmente. Pero era un arma de doble filo para el pueblo sufriente. Por un lado participaba de las ventajas de este progreso (a quien iban a vender sino) pero por otra dejaba al pueblo trabajador siempre al borde de la sima del paro o desempleo, al suplir las maquinas, la mano de obra. La desigualdad en el reparto seguía siendo abismal. Seguían habiendo dos estatus, unos estaban en la parte estrecha del embudo otros en la ancha.

Los sometidos tenían bienes de consumo, pero pagaban con un terrible miedo a quedar desempleados, el que tenia un puesto de trabajo donde lo explotaban, se podía dar por contento.

¿Es que era imposible, la justicia y la armonía en la especie humana?

Había muchos sometidos que sabían que si era posible, aunque no en una generación, otros eran amargamente derrotistas.

Del bando de los sometedores salían voces diciendo que su sistema de economía de mercado, –daría- para todos. Siempre el futuro como coartada, siempre la zanahoria y el palo. El hipotético futuro.

Pretendían justificar el presente escandaloso. El sistema da, pero no se reparte bien. Además, los mismos principios éticos del sistema, son cínicamente vulnerados.

En el presente era evidente, estábamos dirigidos por capitanes borracho que nos dirigían al naufragio.

El autentico dueño del mundo, el capital “anónimo”, seguía impasible con las gafas del beneficio puestas, insensible y cruel.

Los que estaban en la parte privilegiada de la isla, veían les faltaba el trabajo, en otras partes no tenían ni comida. También veían como se degradaba inexorablemente el medio ambiente, hipotecando el futuro global.

Había que hacer algo efectivo, con urgencia, había que elaborar otro manifiesto como el Manifiesto Comunista de Marx, aprovechando la experiencia a extraer, de la fracasada, revolución proletaria, y adecuado a nuestra realidad actual. Es imposible darle tregua a la desesperanza, la esperanza es un valor que nos está esperando siempre, es lo opuesto a la desesperanza. En nuestro mundo dual, si hay desesperanza forzosamente ha de haber esperanza. Si no la vemos hemos de buscarla con la seguridad de que la hay. La desesperación, es el suicidio psicológico, dejando que triunfe el Gran Satán, enemigo de la lucha por la vida.

Uno de los sometidos, creía sinceramente “tener un as” para la partida que no podemos eludir de jugar. Se le ocurrió lo siguiente que os contaré.

Os diré que ese uno, era un pobre obrero que por motivos prolijos, había llevado una existencia miserable. Como pelota que se lanza al torrente de la vida, había botado de aquí para allá. Sabia que parte de su desgracia o toda, se la debía a su propia necedad. Hasta que decidió escuchar la voz interior que insistentemente le recriminaba y le hacia sentirse culpable.

Cuando decidió ser el que realmente era, aceptando sufrir por ello si era necesario, vio que sorprendentemente, su desgracia se iba convirtiendo en fortuna. Vio como paulatinamente dejaba atrás el mero vivir aturdido como borracho, y comenzaba a vivir con norte y con intensidad. Su vida pasada se convirtió en el estiércol de donde podía brotar una vigorosa planta, aunque tardía. Había aprendido a no traicionarse, a ser fiel a si mismo.

Había leído un libro sobre Zen que le dejó profunda huella. Entonces buscó un grupo afín a el, uno que practicaba la vía del Zen. A pesar de su extravío siempre había estado interesado por las cosas del espíritu.

Practicaba zazen y leía libros del tema, en particular leía libros del fallecido Dragón Negro Taisen Deshimaru. El Bodhidarma de Occidente le llamaban sus discípulos, el incluido.

En su juventud, el obrero optimista, soñaba con una síntesis entre comunismo y cristianismo.

En las puertas de la vejez había conseguido, eso y más. No en base a elucubraciones alambicadas, sino porque había descubierto el río grande del medio, donde afluyen todos los ríos. Creia estar en camino de poder hacer autenticos analisis de la Realidad, pugnaba por desvelar la Realidad que sabia le habitaba.

De la practica de la vía, de los libros que leía y que trataban del tema de la vía, así como de otros que también le interesaban, el obrero optimista sacó la conclusión lo único que puede hacer que prospere la justicia y la armonía en la isla, es una revolución interior en cada pecho humano. Una revolución cultural psicológica que se extienda por toda la isla como llama que inflama un reguero de pólvora. Y se le ocurrió como actuar para propiciarla.

El ambiente general era de desorientación entre las fuerzas progresistas, al mismo tiempo que cundía el desanimo más amargo.

Pensó en hacer una especie de libro donde expusiera su visión, y difundirlo como pudiera.

Quería sembrar lo que habría de ser.

La Revolución de la Serpiente

Hecha “sin pisar la flor ni la zarza”

Continuara

viernes 28 de diciembre de 2998

El cuento feliz pero inconcluso -4-

A MODO DE MORALEJA DEL CUENTO

En las personas de los fieles comunistas, el Occidente racionalista-materialista se ha dado de bruces, siguiendo su propio impulso.
Como no nos servía la religión, no nos quedaba más que la razón, pero esta se mostró ineficaz también, intentando suplir lo que debería ser una manera de vivir de acuerdo a, la Filosofía Perenne, que no excluya nuestra vinculación con el Absoluto.
El comunismo, no ha servido como paso evolutivo, hacia la armonía planetaria.
De aquella apasionante esperanza, poco queda. La cabeza del dragón está muerta, aunque la cola le quede un movimiento de inercia.
El pueblo trabajador se ha quedado huérfano de esperanza. Mientras tanto los buitres de la globalización, se alimentan de la carroña del progresismo.
El pueblo trabajador se lo disputaron, una casta sacerdotal, cuyos miembros, el que no estaba atontado era corrupto y cuando no, las dos cosas juntas. Y unos sacerdotes de la razón que, se revela hoy, eran topos ciegos. Los intelectuales. Los conocedores del misterio del “análisis objetivo de la realidad” que impartían la liturgia de los análisis “científicos”, con los que había solución para todo.
Nos llevaban por el desierto, como Moisés llevaba a los suyos, en busca de la tierra prometida. Pero al final del desierto, nos encontramos con un despeñadero...
No me refiero al científico, pero hay mucho intelectual que se atribuye el papel de guía. Este es un espécimen, que como el escarabajo pelotero, le da vueltas a esa pelota de mierda, que es la especulación filosófica, por muy pretendidamente objetiva que quiera ser.
No se entienden más que entre ellos, y entre ellos discuten quien ha hecho la pelota más grande. Son racionalistas que parten de su mente y que esa mente la tienen por techo.
Las verdades filosoficas, unas son mas verdad que otras, pero todas son verdades parciales o relativas.
Nunca os fiéis de la verdad del intelectual, aceptar la verdad del místico, y si está plenamente realizado.
Una parte del pueblo se aferró a ideas de intelectuales que parecían sólidas y “la cago”.
Los sueños de la razón produce monstruos y monstruosidades, como ha producido el comunismo. Me pregunto ¿para que?.
Los intelectuales comunistas, “que eran más revolucionarios que nadie”. Hasta hace poco, seguían orgullosamente siendo “la fuente de la verdad”. Han seguido mientras podían estar arriba saboreando el poder de alguna manera, además de recibir tajada gracias a su pelota de mierda.
Cuando su actividad ya no les ha resultado “rentable” han hecho cobardemente “mutis por el foro”. Se marchan para casa (la suelen tener en buen sitio) mirando el reloj porque se les hace tarde...
Ahi... queda el pueblo trabajador en la estacada, desesperado. Viviendo el día a día peleando duramente por la subsistencia. Y ahora, sin opio comunista alguno.
Lenin dijo aquello de “libertad para que”.
El pueblo trabajador, lo que sabe principalmente es trabajar, es lo suyo, e indiscutiblemente es necesario. Pues bien, el sector revolucionario del pueblo estaba dispuesto a vivir haciendo, lo suyo, que era trabajar. Y sin libertad.
Los intelectuales revolucionarios tenían, -su- concepto de libertad. Tal como la entendían, nos imponían su manera de ver la libertad, de grado o por fuerza. Lo hacían “por el bien de las masas...”pero fracasaron. Lógico es que un obrero, los ponga en el sitio que les corresponde, aunque solo sea para la historia. Su arrogancia de ayer, hoy resulta grotesca. Estaban engañados por su soberbia y nos engañaron, pretendían imponer a la fuerza, algo irrealizable tal y como lo planteaban.

Partian de un miope reduccionismo materialista, para interpretar la realidad.

Siempre están soñando sistemas que les hagan innecesario el esfuerzo de ser buenos”

T. S. Eliot

No habían contado los brillantes y arrogantes intelectuales revolucionarios, con el mundo interior subjetivo de las personas. Un error estúpido, solo explicable, por cuando se tiene la mente con embriaguez de “destilado de libro”. Entonces se produce el espejismo de creer que se sabe.
Si los progresistas del siglo XIX y XX hubieran atendido a las cosas del espíritu también no solo a lo racional y material, fácilmente hubieran tenido en cuenta lo que es meridianamente obvio. Que en el explotado está el germen del explotador y hubieran buscado una solución quizá acertada, al eterno problema entre el bien y el mal. Sin contar con el interior del humano estaban condenados al fracaso.
Hubiesen buscado la manera de desarrollar , no la “combatividad de las masas” sino la –
sabiduría- del pueblo. Como se podía desarrollar la parte noble del humano, al mismo tiempo que luchaba por su pan.
Deberían haber hecho lo contrario que la religión, -despertar- al pueblo pero dejarlo libre, la redención del pueblo es un proceso que demanda tiempo, no valen leyes ni dogmas. Se llega a lo justo, cuando se llega. No cabe más que acelerar el proceso. Pero –en libertad-.
Pretendieron montar un orden, desde el exterior del humano, donde el obrero era una pieza que servía a su sistema de hierro. El hombre necesita libertad para ser creativo. No se puede ser creativo con un “Santo Oficio” que te pueda tachar de antirrevolucionario.
El materialismo marxista además, asfixia el espíritu como gas venenoso. De haber contado con que el hombre también es espíritu, los grandes revolucionarios comunistas podrían ser venerados hoy como profetas, y quizá su mensaje aun tendría vigencia.
El hombre es más que racionalidad, tiene cuerpo, mente, alma y espíritu. Un autentico guía de la especie, es líder en el desarrollo integral de su ser. Fue “profeta” el racionalista Marx, porque nosotros también somos todos exclusivamente racionalistas y tenemos olvidado el cuerpo y el espíritu. Conviene que saquemos oportunas conclusiones, de donde nos ha llevado el racionalismo y la atrofia del cerebro intuitivo.

Jóvenes, encontrad en los restos del desastre, donde está la ESPERANZA, rescatadla.

Y no dejéis que vaya más a la guerra.

Continuará

domingo 27 de septiembre de 2009

Por un cristianismo vivo.

El cristianismo primitivo estuvo dominado por los gnósticos, los mismos que fueron derrotados por los partidarios de las creencias en detrimento de la experiencia de la divinidad.
El gnosticismo, anterior al cristianismo, en los tres primeros siglos de nuestra era, llego a mimetizarse con este cristianismo. El más significativo pensamiento gnóstico se alcanzó como rama heterodoxa del cristianismo primitivo.
Creo que el punto de inflexión,en que definitivamente fué derrotado el gnosticismo cristiano, se dio en el primer concilio de Nicea, (año 325) entonces el cristianismo sustituyo el culto a Mitra, y paso a convertirse en parte del software o programación para el pueblo del imperio romano.( La práctica del mitraísmo, como la de todas las religiones paganas, fue declarada ilegal en el año 391 por el emperador Teodosio.)
Las sociedades e imperios agrícolas se estructuraban bajo una programación rígida, que abarcaba no solo la proyección social del individuo, sino también lo que debía pensar y creer, algo inconcebible hoy día, pero así eran las cosas entonces.
Frente a la gran crisis de la religión cristiana, uno se pregunta si todo el cristianismo se ha de desechar. Porque parto de la premisa que aquello que consensúa la sociedad humana, es la verdad. Luego si masivamente nos alejamos de la religión. Es la religión y no la sociedad la que se aleja de la realidad, o lo que es igual: de la verdad.
Incipientemente, pero es una corriente que aumenta en la misma medida que se vacían los templos cristianos, los buscadores espirituales, hoy, se aproximan a la espiritualidad oriental. Si en nuestra cultura encontráramos lo mismo que buscamos en Oriente, obviamente seguiríamos directrices autóctonas, más fáciles de asimilar.
La espiritualidad de raíz cultural oriental; en primer lugar la base desde la que parte es racional, y en segundo lugar, sigue la vía de la experiencia de lo numinoso inefable.
(En principio, la experiencia mística es reproducible por cualquiera que la busque, luego es metafísica o subjetiva, pero es científica. Cuando después de un experimento este da un resultado comprobable y reproducible, creo que hasta los materialistas deberían reconocer su realidad científica.)
Para encontrar en el cristianismo esa vía experiencial, nos hemos de remontar al gnosticismo de los primeros años de este cristianismo.
Cierto que a lo largo de los siglos entre los seguidores de Jesús, ha habido auténticos místicos. Pero han sido casos que se han dado, a pesar de la o las iglesias. Porque el sustrato desde el que se han desarrollado no era propicio precisamente. Los autoerigidos intermediarios de Dios, no pueden aceptar una comunicación directa con el Misterio, por los integrantes del rebaño...Según los intermediarios, para comunicarse y acercarse a Dios hay que seguir un magisterio, su magisterio, que neciamente se pretende infalible. Y todo esto adobado de sacramentos y de dogmas prerracionales.
Solo pondré como ejemplo paradigmático del proceder represoramente inquisitorial de la vía esperiencial o misticismo, citando a Miguel de Molinos y su quietismo, una lastimosa oportunidad fallida de regeneración de la Iglesia Católica.
Puede sacárseme a colación los santos reconocidos por la I. Católica. Admitamos que la mayoría han sido efectivamente santos, porque “ni son todos los que están, ni están todos los que son”. Pensemos simplemente en el “santo” Escrivá de Balaguer.
Los santos católicos, en su conjunto, y en general, no han pasado del nivel místico denominado nivel sutil, es decir han buscado la unión con el Tu, pero por más unidos que se sintieran, Dios seguía siendo un Tu para ellos.
No han buscado poder decir como dicen que dijo Jesús. “Mi Padre y yo somos Uno”.
En la espiritualidad más elevada, sujeto y objeto, se funden en un Uno.
(Aquí convendría hacer algunas excepciones. Por ejemplo Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, creo que consiguieron un nivel de realización superior al nivel sutil. Pero lo tuvieron que disimular, porque la inquisición vigilaba...).
Y aquí lanzo la pregunta: ¿Por qué los santos católicos, no osaron buscar hacerse uno con el Uno?. Y yo mismo me la contesto. Por el peso de la ortodoxia del catolicismo.
Esta ortodoxia, ha sido un freno, una desviación y un obstáculo a la posible realización plena a que podemos aspirar los humanos. Los herejes son ellos...

Pero volviendo a los gnósticos, estos si buscaban hacerse uno con el Uno, tenían una experiencia directa de la espiritualidad. Lo cierto en cualquier caso, y a pesar de posibles errores; es que se trataba de personas que experimentaban el Espíritu de un modo muy vivo, muy directo y muy inmediato. El sacerdocio lo detentaban las personas despiertas, algo muy diferente a que fueran simples funcionarios de una estructura monárquica y vacía de autentico contenido espiritual, tal como deparó la Iglesia Católica, y tal como la conocemos aún hoy, insólitamente.
No es fácil, aún sabiendo donde está la verdad, establecerla en el mundo. Pero al menos saberla y difundirla contribuye a esclarecerla. (obviamente, desde mi humilde opinión.)
No obstante defender el gnosticismo, creo que solo es acertado encuanto a su característica de vía experiencial espiritual.
Hay múltiples escuelas gnósticas, en todas resalta su carácter iniciático a una experiencia introspectiva. Y cristianas o no, buscando el mismo nivel de conciencia que tuviera Jesús.
Pero entre otros errores resalta un denominador común: su carácter dualista, por el cual se hacía una escisión tajante entre la materia y el espíritu. El mal y la perdición estaban ligados a la materia, mientras que lo divino y la salvación pertenecían a lo espiritual. Por esa razón no podía existir salvación alguna en la materia ni en el cuerpo. El ser humano sólo podía acceder a la salvación a través de la pequeña chispa de divinidad que era el alma o espíritu.

El estado de Realización Plena se consideraba completamente divorciado del mundo.

Pero hubo una revolución espiritual pretérita que comienza especialmente con el genio de Nagarjuna en Oriente y Plotino en Occidente. Esta fue el descubrimiento de lo que podemos llamar iluminación no-dual o realización no dual, que es un profundo entendimiento de lo atemporal o de lo trascendente, pero también es una unión porque es la realización unida a las formas del mundo entero.
Lo más significativo de las tradiciones no-duales no era acceder a un estado donde cesaban las formas y la manifestación sino entender que esa falta de formas o esa vacuidad era una unidad con todas las formas que se manifiestan momento a momento. O sea la unión con el mundo, con la materia. Algo que los gnósticos de todo tipo, no contemplaban.
La idea era que de alguna forma el mundo de samsara (inmanencia) y el mundo de nirvana (trascendencia) debían ir de la mano o no se podría logra un ser pleno, completo o, podríamos decir, integral.
También en la no-dualidad, cielo-infierno o Dios-demonio al mismo tiempo que se excluyen, paradójicamente se complementan en un Principio Conciliatorio Superior.
Esta paradoja, la explica magistralmente Hubert Benoit, en un capitulo de su libro, de titulo “La doctrina Suprema”. El capitulo lo titula. “El bien y el mal”.
Si le damos crédito a Nagajuna y a Plotino. Todo el misticismo cristiano, gnóstico o no, está parcialmente equivocado. Porque solo contempla la mitad de la historia, la trascendente. Despreciando el mundo, lo inmanente. Todo el misticismo medieval, lo que buscaba era alejarse del mundo, era puramente ascendente. Pero la descendente inmanencia de Dios en el mundo, la ignoraba.
Si los monjes de ayer o de hoy quieren seguir la vía de la no-dualidad, deberían demoler los muros de sus monasterios.
En el budismo mahayana, budismo no-dual, existe la figura del bodhisattva. Este se realiza “en el fuego del mundo”. Es estimulante saber, que no necesariamente, nos hemos de retirar del mundo para poder seguir el más autentico camino de realización.
El bodhisattva busca lo trascendente y colabora con la inmanencia de Dios. Actuando en el mundo.
Existía una antigua practica meditativa, que se hacia mirándose el ombligo, literalmente. Pues bien. Está bien mirarse al ombligo, pero no siempre.
Por otra parte, la premisa cristiana de amor al hermano, entronca con la acción en el mundo necesaria si queremos realizarnos plenamente. Pero no es todo. Si nos limitamos a volcarnos en el hermano, lo podemos hacer quizá, sin sabiduría, y entonces podríamos hacer quizá más mal que bien. Compasión si, pero con sabiduría, luego la orientación hacia lo trascendente, que nos da esa sabiduría, no la podemos obviar.

A los puramente trascendentes, hay que recordarles la inmanencia.
A los puramente inmanentes, hay que recordarles la trascendencia.

O sea, ni olvidar al hermano, ni olvidar la introspección que nos transforma a mejor. “Oyendo misa” simplemente. No lo conseguiremos…
Y hemos de tener presente, que a lo trascendente accedemos, no simplemente con el estudio, sino con –práctica- meditativa o contemplativa.
Sin este tipo de prácticas que cito, no hay transformación hacia una mayor evolución de la conciencia, hacia una mayor “gracia de Dios”.


A modo de conclusión:
El cristianismo actual creo que lo salvaría, una práctica mística no-dual. Y bien sabe el Gran Misterio, que no es por hacer estúpido proselitismo (yo practico Zen), pero quiero decir que al menos el Zen podría servirle al cristiano tal como le sirve al budista.
Sabemos que ya hay cristianos que practican el Zen y siguen su vía, sabemos que un cristiano puede ser a la par budista.
El Zen es como el agua, incoloro. Pero sacia la sed. Es no dual porque su base filosófica es el budismo mahayana.
Pero para los suspicaces, le diré que el gran maestro Zen, Taisen Deshimaru recomendaba algo muy simple. Sentarse en zazen (la posición del loto del Buda), y no necesariamente pretender marearse con filosofías. Esto, sentarse correctamente, y procurar serenar la mente, obviamente le sirve a cualquiera, sea ateo, agnóstico o creyente.
En esta época nuestra, dos utilidades le veo a los templos de los que está sembrada, al menos Europa. Una utilidad es que sirvan para cobijar gente que practique Zen o similar. Otra utilidad es que solo se conviertan en atractivo turístico. Claro que simplemente podrían quedar en meras ruinas... Y sabemos porque...

Luís Troyano